En Sefiplan no entendieron algo que enseñan en Macroeconomía 1:
si tienes liquidez, no necesitas vales, ni Chedraui, ni pretextos.
Solo haces un depósito. Sin más.
Pero no. Aquí, para cambiar tu bono en efectivo, necesitas una carta, una firma, tu tarjeta intacta y aparecer en la lista correcta.
Así, una prestación laboral se convirtió en trámite kafkiano.
Parece que el problema no era de dinero.
Era de estatura. Física, académica… y mental.

