Por más que algunos opositores se rasguen las vestiduras por la supuesta pérdida de autonomía en la Fiscalía General del Estado, hay que decirlo con todas sus letras: no se puede perder lo que nunca se ha tenido.
Hablar de una Fiscalía autónoma en Veracruz suena bonito, pero no hay evidencia. Lo que ha existido es una simulación tolerada, útil para el discurso, pero inoperante para la realidad. Así que sorprenden los lamentos.
Sí, hubo intentos. Por ejemplo, cuando se nombró a la ahora ex fiscal bajo un gobierno y el siguiente tuvo que convivir con ella. Pero esa “inercia institucional” se descontinuó en cuanto el nuevo régimen tuvo fuerza suficiente para mover el tablero.
Y ojo: no estamos hablando de un desastre. A diferencia de otros estados donde los fiscales “autónomos” acabaron embarrados hasta el cuello en escándalos, en Veracruz la gestión de Verónica Hernández Giadáns dejó cuentas bastante decentes. Fue una buena fiscal, sin aspavientos ni ambiciones extrañas. Profesional.
La llegada de Lisbeth Aurelia Jiménez Aguirre es un movimiento de poder de Rocío Nahle. Un golpe de fuerza, sí. Pero también un golpe estratégico. Con esta designación, la gobernadora cierra el círculo: tiene el control del Ejecutivo, del Legislativo, y ahora de la Fiscalía. Es decir, el poder total.
Y con ese poder, viene la factura.
A partir de hoy, todo lo que ocurra en materia de justicia penal, de combate a la delincuencia, de impunidad o de corrupción, pasa por la firma de una sola persona: Rocío Nahle. No hay pretextos. No hay resistencias institucionales. No hay frenos legales.
Si algo sale mal, no será culpa de “la fiscal de antes”, ni de “la oposición obstructora”, ni de “los tiempos jurídicos”. Ahora sí, el gobierno se convirtió en juez, parte y policía.
La delincuencia y el crimen organizado impactan con crudeza a Veracruz. Las desapariciones, las extorsiones, el cobro de piso, los desplazamientos silenciosos. El reto no es menor.
Te puede interesar: Lisbeth Jiménez es designada fiscal general de Veracruz
Con esta reconfiguración, la gobernadora ha puesto a prueba su promesa de orden y eficacia. No hay más cortinas de humo. Si de verdad quería tener el poder para hacer las cosas, ahora lo tiene.
Y en ese escenario, ya no hay espacio para simulaciones institucionales, ni para cargos decorativos, ni para discursos vacíos sobre “autonomía”.
Hay resultados… o hay fracaso.
Todo lo demás es politiquería.
#CallejónPolítico es la columna de análisis y opinión política de Sie7e Días Noticias, donde se desmenuzan los entresijos del poder con mirada crítica, ritmo narrativo afilado y ética periodística. Es un espacio que señala, cuestiona y provoca reflexión sobre la coyuntura política local, estatal o nacional, con especial atención a las decisiones del poder público, las fracturas partidistas, los pactos bajo la mesa y los silencios estratégicos. Su estilo es directo, reflexivo y, cuando es necesario, irónico. No busca complacer, sino incomodar con argumentos. Aquí, la política se narra sin adornos y con la claridad que exige el momento.


Un comentario en "Nahle: todo el poder, toda la responsabilidad"