Club Apolo, el grupo que le habla a las estrellas desde Xalapa

Redacción Sie7eDíasNoticias

XALAPA, Ver. En una época donde lo inmediato domina y las miradas se clavan en pantallas, un grupo de estudiantes del Colegio Preparatorio de Xalapa decidió levantar los ojos hacia el cielo. Así nació el Club Apolo, un espacio donde la juventud veracruzana no solo observa las estrellas, sino que aprende a entenderlas, a contarlas y a soñarlas.

En la presentación oficial del club, la ingeniera Sandra Hernández Alcázar, presidenta de la Sociedad Astronómica del Estado de Veracruz (SAV), visitó las instalaciones del plantel para avalar el nacimiento de esta nueva comunidad científica escolar.

La SAV, integrada por divulgadores, científicos y entusiastas del cosmos, se ha consolidado como una red ciudadana que impulsa el conocimiento astronómico en todo el estado, en alianza con universidades y centros educativos.

Hernández Alcázar alentó a los jóvenes a mantener viva la curiosidad, dedicar tiempo a la divulgación científica y “mirar siempre hacia las estrellas”.

Su presencia no fue menor: simboliza el reconocimiento institucional a un esfuerzo que coloca al Colegio Preparatorio entre los pocos bachilleratos de Veracruz con un club astronómico formalmente constituido.

El Club Apolo está presidido por la alumna Ana Paola, acompañada del docente Francisco Dizfinck Cortés y un grupo de estudiantes fundadores comprometidos con el desarrollo de actividades de observación, formación y cultura científica dentro y fuera del aula.

Además de celebrar la creación del club, el evento sirvió para entregar un reconocimiento a Ana Paola por su liderazgo y colaboración en iniciativas de divulgación astronómica. Su historia —la de una joven que decidió mirar hacia arriba cuando todo parecía invitar a mirar hacia abajo— es ya parte del legado simbólico de este proyecto.

La SAV, que ha promovido eventos como la Noche de las Estrellas y colaborado con instituciones como la Universidad Veracruzana y la UNAM, busca fortalecer sedes locales en municipios como Veracruz, Boca del Río, Coatepec y ahora Xalapa, donde iniciativas escolares como Apolo representan un paso firme hacia una ciudadanía científica.

En un tiempo de urgencias y distracciones, Apolo propone algo distinto: aprender a mirar el cielo, no para escapar de la realidad, sino para comprenderla mejor. Porque desde una azotea, un telescopio y un grupo de estudiantes inquietos, también se puede tocar el universo.

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