Fanny Yépez
Con el asesinato del exalcalde de Chinameca, en Veracruz, Lázaro Francisco Luria, quien fue localizado sin vida en el sur de la entidad veracruzana, ya suman 9 ediles (mujeres y hombres) que han sido ultimados con saña en el estado de Veracruz en los últimos años.
De acuerdo con fuentes, el exalcalde estuvo secuestrado durante varios días y, a pesar de que su familia pagó el rescate, fue asesinado y su cuerpo abandonado en un sembradío de maíz.
El político fue alcalde de Chinameca por el PAN en 2012. Él entró como alcalde suplente luego de que el titular, Martín Padua Zúñiga, fuera revocado por presuntos vínculos con la delincuencia organizada y posteriormente detenido por parte de la entonces Procuraduría General de la República.
Un encabezado de ayer, del periódico El Universal, dice: “Matan a un alcalde en México cada dos meses” y detalla que, en los últimos 25 años, 119 alcaldes en funciones y electos fueron ultimados en el país. Oaxaca encabeza en homicidios y el sexenio de Peña Nieto fue el más letal.
Lamentablemente, varios alcaldes, exalcaldes y funcionarios han sido asesinados en el estado de Veracruz a lo largo de los años debido a la violencia política y criminal. La información disponible en las fuentes no proporciona una lista exhaustiva y única de todos los nombres, pero sí menciona casos notorios recientes.
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Estos casos son parte de una problemática más amplia de violencia política que afecta a funcionarios electos y aspirantes en diversos municipios de Veracruz, como Coxquihui, Oluta y otros, con varios exfuncionarios y candidatos también asesinados en los últimos años.
En el estado de Veracruz, se han reportado ataques armados contra un total de 15 exalcaldes de diferentes partidos políticos, aunque la información específica sobre el número exacto y el contexto de cada ataque puede variar y requiere más detalles. Los ataques a figuras políticas en Veracruz, incluyendo exalcaldes, no son un hecho aislado y reflejan un problema de seguridad en la entidad.
Se incrementa la extorsión en Veracruz
Hasta la fecha, no se dispone de una cifra total y consolidada de los casos de extorsión registrados en Veracruz durante todo el 2025 (de enero a noviembre).
Sin embargo, las cifras disponibles del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) por periodos parciales indican un aumento significativo del delito en la entidad:
- Primeros dos meses (enero–febrero): Se registraron 112 casos de extorsión.
- Primer semestre (enero–junio): El delito de extorsión creció un 60.7 % en comparación con el mismo periodo de 2024, pasando de 56 denuncias en enero a 90 en junio.
Veracruz se posicionó como el cuarto estado a nivel nacional con más carpetas de investigación iniciadas por este delito.
Se ha reportado que municipios como Xalapa, Veracruz y Coatzacoalcos son los más afectados por este fenómeno, que incluye un alto índice de extorsiones telefónicas. Las autoridades han trabajado en inhabilitar un gran número de líneas telefónicas utilizadas por delincuentes, como las 995 desactivadas solo en septiembre de 2025.
Es importante notar que las cifras oficiales de casos registrados (denuncias) suelen ser menores a la incidencia real del delito, ya que muchas víctimas no denuncian.
Cabe destacar que, de 2019 a la fecha, el estado de Veracruz ha acumulado más de 5 mil 200 carpetas de investigación por extorsión, con un incremento sostenido de casi 40%, de acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. El número de denuncias pasó de 794 en 2019 a un récord de 938 en 2024.
Tan solo entre enero y mayo de 2025 ya se han reportado 364 casos, lo que hace prever que el año podría cerrar con una nueva cifra histórica.
Las autoridades siguen exhortando a las víctimas a que presenten sus denuncias, pero los afectados se resisten a hacerlo por las amenazas que los grupos delincuenciales advierten sobre ellos y sus familias.

La Columna, escrita por Fanny Yépez Luna, es un espacio de opinión con mirada aguda y conciencia social. Desde un enfoque directo y ético, desmenuza la agenda pública con atención especial a la desigualdad, el abuso de poder y las fracturas institucionales. Su voz es firme, crítica y comprometida con los derechos humanos, siempre del lado de quienes suelen ser ignorados en el discurso oficial.

