En la lógica de la familia, Veracruz y Zacatecas hoy pueden presumir hermandad. No por historia, no por geografía, sino por afinidad política, afectiva… y de desempeño cuestionable.
Ambos estados han consolidado vínculos que van más allá del protocolo: Veracruz tiene una gobernadora constitucional nacida en Zacatecas; y como buen hermano mayor, David Monreal ha abierto los brazos para recibir con gusto los talentos culturales del estado de su ahora compañera de proyecto político y ruta de poder, Rocío Nahle.
En el marco del Festival del Día de Muertos Zacatecas 2025, Veracruz fue el estado invitado de honor. Participaron la Marching Band Los Pitufos, el Ballet Coxolitli del Sotavento, la Marimba de Texistepec, el Ballet del Tecnológico de Tantoyuca, y danzas tradicionales de Citlaltépetl, Papantla, Almolonga y Xico. Todo un abanico veracruzano que cruzó el país para exhibir identidad, música, raíz y folklore.
Desde la capital zacatecana, Monreal no perdió ocasión para lucirse en elogios: “Enviamos un saludo fraterno y amoroso a la gobernadora Rocío Nahle, una mujer generosa y extraordinaria, que hoy comparte con nosotros un pedacito de Veracruz”, dijo ante el aplauso del auditorio. Habló incluso de un hermanamiento cultural “que trascenderá”. No queda claro si eso significa más festivales o algún convenio serio.
Lo que sí queda claro es que, como buenos hermanos, comparten más de lo deseable: de acuerdo con el más reciente ranking nacional de gobernadores elaborado por CE Research (noviembre 2025), Veracruz y Zacatecas ocupan los lugares 31 y 32, respectivamente. Es decir, los últimos del país en nivel de aprobación ciudadana. Andan en el 47% y 45%.
Ahí también hay hermandad.
El aprecio mutuo no basta para gobernar bien.
Por cierto, hablando de afectos y solidaridad: ¿cuánta ayuda humanitaria ha enviado Zacatecas a los municipios veracruzanos afectados por las inundaciones? ¿O solo se intercambian aplausos, pero no víveres?
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