Por 7 mil pesos al mes, un cartero sostiene lo que sus jefes hunden

Redacción Sie7e Días Noticias

XALAPA, Ver. — Un repartidor de correspondencia del Servicio Postal Mexicano (SEPOMEX) va a tu casa a bordo de una motocicleta que él mismo ha tenido que reparar. Lo hace por 7 mil pesos mensuales, en jornadas extensas y bajo lluvia o sol, cargando alforjas rotas y con herramientas compradas de su propio bolsillo. Mientras tanto, sus jefes, a cientos de kilómetros, cobran más de 100 mil pesos al mes sin tocar una sola carta.

Esa imagen resume lo que este martes 28 de octubre trabajadores sindicalizados de SEPOMEX salieron a denunciar frente a las oficinas de Correos de México, en la calle Zamora, en el centro de Xalapa: una estructura burocrática costosa, un servicio abandonado y condiciones laborales precarias que, aseguran, ya no están dispuestos a seguir soportando.

“Somos quienes mantenemos vivo el servicio postal de este país. No pedimos privilegios; pedimos justicia”, expresó José Luis Alarcón Luna, secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de Correos de México, sección regional Xalapa.

Sueldos de lujo, operativos al abandono

La exigencia principal del movimiento es clara: eliminar las direcciones y subdirecciones regionales de SEPOMEX, oficinas que califican como estructuras innecesarias y onerosas que duplican funciones, encarecen la operación y no aportan beneficios al servicio postal.

Actualmente, un director regional percibe un sueldo mensual bruto de 118 mil 237 pesos, mientras que un subdirector regional gana 73 mil 900 pesos. En contraste, un cartero recibe apenas 7 mil pesos al mes.

“Dinero para oficinas, pero no para trabajadores. Ya basta. Estamos hartos de que nos digan que no hay presupuesto”, reclamó Alarcón Luna.

Según sus cálculos, mantener esas oficinas representa un gasto de más de 4 millones de pesos anuales, sin contar viáticos, prestaciones ni gastos administrativos.

Las motocicletas funcionan… porque los carteros las arreglan

En la región Xalapa hay 54 motocicletas asignadas, pero solo 44 están en funcionamiento. Las que circulan lo hacen porque los propios trabajadores las han reparado con su salario.

“Las llantas, refacciones y reparaciones salen del salario de los carteros. Si no lo hacemos nosotros, nadie lo hace. Las herramientas son de pésima calidad; apenas hace un mes entregaron alforjas nuevas y ya se están rompiendo”, denunciaron durante la protesta.

También hay trabajadores que, según testimonios sindicales, ganan por debajo del salario mínimo y sufren descuentos arbitrarios por conceptos de inspección o mantenimiento. El panorama, aseguran, es de abandono institucional.

Movilizaciones en tres ciudades de Veracruz

En Veracruz, el sindicato mantiene movilizaciones simultáneas en Xalapa, Veracruz puerto y Coatzacoalcos, con una participación aproximada de 600 trabajadores. En la región Xalapa, 84 empleados laboran actualmente bajo protesta y han declarado que, si no hay respuesta, están emplazados a huelga para 2026.

Desde esta protesta pacífica, lanzaron un llamado directo a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

“El correo está vivo. Seguimos sirviendo al pueblo de México, pero necesitamos apoyo. No nos dejen morir. SEPOMEX es una institución noble con décadas de historia”, pidió Alarcón Luna.

Reestructurar desde la base, no desde la oficina

Los trabajadores plantean una reestructura interna profunda. Entre sus principales demandas está la eliminación definitiva de las direcciones y subdirecciones regionales, que consideran un gasto innecesario. Exigen que ese presupuesto se redirija hacia la modernización del servicio postal, con mejoras reales en infraestructura, herramientas y condiciones de trabajo.

También solicitan un aumento salarial que dignifique su labor y que se respete la antigüedad de quienes han dedicado años al servicio. Piden además la renovación del equipo operativo y del parque vehicular, transparencia en el uso del presupuesto institucional y el cese de prácticas administrativas que consideran abusivas o arbitrarias.

Mientras la correspondencia sigue llegando, y los carteros recorren calles, colonias y comunidades, el llamado es tan simple como contundente: modernizar el correo, no castigar a quienes lo mantienen en pie.

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