Xalapa, Veracruz. Un grupo de creadores de contenido se unió para organizar la Primera “Urbex con causa”, una exploración urbana nocturna que busca recaudar alimento y suministros veterinarios para los perros y gatos afectados por las inundaciones en la zona norte de Veracruz.
El evento se realizará este sábado 25 de octubre, a partir de las 21:00 horas, con punto de encuentro en la entrada de La Herradura, sobre avenida Murillo Vidal, junto al Museo Kaná. A diferencia de otros recorridos de tipo paranormal, esta ocasión tendrá un propósito humanitario: convertir la curiosidad y el misterio en ayuda tangible para cientos de animales que quedaron desamparados tras el desastre.
La actividad no tendrá costo de acceso. En su lugar, se invita a los asistentes a llevar donativos en especie, principalmente croquetas para perros y gatos o suero en bolsita para uso veterinario. Todo lo recolectado será entregado en los próximos días a comunidades afectadas en la región de Poza Rica, con seguimiento público del traslado a través de las redes de los organizadores.
La iniciativa surge de un colectivo de creadores xalapeños —entre ellos Elizabeth Janet, Aventuras a lo Desconocido, Divino Inframundo, Secta Paranormal Gallo Urbex, El Umbral de la Medianoche y Relatos Nocturnos—, quienes contarán con el apoyo logístico del restaurante temático Magia y Hechicería y un equipo voluntario de unas veinte personas.
El recorrido incluirá una caminata por los alrededores de La Herradura, uno de los espacios más emblemáticos para los exploradores urbanos y curiosos de lo paranormal en la capital veracruzana. Los participantes ingresarán en grupos pequeños a dos edificaciones abandonadas para vivir una experiencia controlada y segura.
La organización pidió a los asistentes acudir con ropa abrigadora, calzado antideslizante y linterna; evitar el consumo de alcohol o sustancias antes y durante la actividad; y respetar tanto el entorno natural como las estructuras del sitio. En caso de asistir con menores, la responsabilidad recaerá directamente en los padres o tutores.
Más allá del atractivo nocturno y las historias de ultratumba, el espíritu de la actividad apunta a algo mayor: recordar que la empatía también puede tomar forma de comunidad, incluso en los espacios menos esperados. Porque en momentos donde las emergencias humanitarias y ambientales golpean con fuerza, cualquier acto de ayuda —por pequeño o simbólico que parezca— puede marcar la diferencia.

