Redacción Sie7eDíasNoticias
NAOLINCO, Ver. Entre senderos anaranjados y aroma de tierra recién sembrada, San Pablo Coapa, de Naolinco, dio inicio este sábado al Festival de la Flor de Cempasúchil, una celebración que entrelaza la memoria de sus muertos con el trabajo vivo de quienes cultivan la flor todo el año.
La jornada comenzó con la participación de decenas de familias productoras, niñas, niños, jóvenes y adultos que se reunieron en comunidad para dar paso a una serie de actividades que se extenderán del 18 de octubre al 2 de noviembre. El paisaje: campos intensamente teñidos por el cempasúchil, flor emblemática del Día de Muertos.
Durante el festival se ofrece venta directa de flor de temporada, gastronomía tradicional, postres, artesanías y productos locales elaborados por las familias de la zona.
El atole de cempasúchil, los sabores de mora y guayaba, el café de altura y las gallinitas de papel hechas a mano son parte de los productos más buscados por visitantes y compradores.
Con la inauguración también se abrió formalmente la cosecha y venta de cempasúchil, en un momento clave para la economía local. De acuerdo con productores, los precios se mantienen accesibles para garantizar la venta sin afectar a las familias.
“Este festival es de las familias, porque todos participamos: los abuelos que siembran, los jóvenes que ayudan a cortar la flor y los niños que aprenden a cuidarla”, compartió Santos Sosa, productor de la región.
Actualmente, más de 40 familias se dedican al cultivo de la flor, que abarca alrededor de 12 hectáreas divididas entre parcelas productivas y áreas demostrativas. En estos espacios, los visitantes pueden recorrer los campos, tomarse fotografías y conocer de cerca el proceso de siembra y recolección.
El festival no solo es una vitrina agrícola y cultural, sino también un recordatorio de que las tradiciones florecen cuando hay comunidad, raíces y manos dispuestas a sembrar memoria.

