Maestras xalapeñas piden auxilio desde Zacualpan: comunidades siguen sin atención

Redacción Sie7eDíasNoticias

ZACUALPAN, Ver. Desde una zona serrana completamente incomunicada por los recientes deslaves, maestras xalapeñas lograron enviar mensajes de auxilio a través de un celular prestado.

Sus testimonios, revelan las condiciones críticas que se viven en comunidades rurales del municipio de Zacualpan, Veracruz, donde varias docentes fueron asignadas para impartir clases y hoy enfrentan una emergencia sin precedentes.

“Estamos incomunicados desde el miércoles. Hubo varios deslaves muy grandes. No podemos salir. No hay luz porque el deslave se llevó dos postes y varios cables, así como la planta de luz”, escribió la maestra en un mensaje dirigido a familiares y colegas.

De acuerdo con su relato, no hay vías de salida: el paso principal colapsó, y del otro lado hay derrumbes y un río crecido que impide cualquier cruce. La comunicación es prácticamente nula, ya que los teléfonos están descargados y sin posibilidad de recarga.

“Nos dicen que más o menos en 4 o 5 días habrá luz, y van a ver si aunque sea se abre un paso”, agrega.

La situación en Zacualpan se agravó desde la madrugada del viernes, cuando una parte del cerro cedió a causa de las lluvias torrenciales.

Autoridades municipales evacuaron de emergencia a varias familias, mientras caminos y accesos quedaron bloqueados por lodo, piedras y escombros. Además, gran parte del municipio permanece sin energía eléctrica.

La presidencia municipal habilitó un albergue para quienes se encuentran en zonas de riesgo, pero las condiciones siguen siendo frágiles.

A pesar de la movilización de voluntarios, los estragos son visibles y persistentes.

Las docentes—mujeres que se desplazaron desde Xalapa para atender sus responsabilidades escolares en comunidades de alta marginación— hoy se suman al clamor por ayuda, no solo para ellas, sino para las familias con las que conviven diariamente en la sierra.

Su mensaje es claro y urgente: se necesita apoyo humanitario, caminos despejados y energía eléctrica para garantizar condiciones mínimas de seguridad.

“Solo me comunico por eso, porque mis teléfonos murieron… Las quiero”, cierra la maestra en su mensaje, que ahora circula como testimonio de la crisis en la Alta Huasteca.

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