Redacción Sie7eDíasNoticias
Tatahuicapan, Veracruz. El municipio serrano de Tatahuicapan sigue enfrentando las consecuencias del brote sanitario que, en menos de dos semanas, dejó más de 350 personas enfermas y provocó la muerte de una mujer de 60 años.
Aunque brigadas de salud continúan desplegadas en la zona, la población permanece en alerta ante la incertidumbre de las causas y la posibilidad de nuevos contagios.
Los primeros casos aparecieron a inicios de agosto, con apenas una decena de personas que presentaban vómito, diarrea y fiebre. Sin embargo, el número aumentó rápidamente hasta saturar el centro de salud rural, obligando a canalizar pacientes al Hospital IMSS Bienestar y a otros hospitales de la región.
Niños, adultos y personas de la tercera edad se cuentan entre los afectados.
A más de una semana del inicio de la contingencia, las autoridades sanitarias han implementado medidas de control: se inspeccionaron y cloraron los tanques de agua potable, se revisaron purificadoras y se distribuyó plata coloidal junto con pastillas de cloro para desinfectar pozos.
El agua que abastece a la comunidad proviene de un manantial, y sus muestras fueron enviadas a laboratorio para detectar bacterias o agentes patógenos.
Mientras tanto, la población mantiene la preocupación por la seguridad del agua que consume a diario.
La saturación de los servicios médicos y el antecedente de una víctima mortal mantienen la tensión en la comunidad, que espera resultados de los análisis para saber con certeza qué originó el brote y qué medidas deberán reforzarse en el corto plazo.

