Coatepec, Veracruz.— Productores de café en la región central del estado denunciaron que prácticas comerciales de la multinacional Nestlé y de otras compañías transnacionales están provocando una caída histórica en el precio del café mexicano, con pérdidas que, aseguran, amenazan la supervivencia de miles de familias cafetaleras.
La Comisión de Seguimiento de Precios del Café de Veracruz, integrada por representantes del Sistema Producto Café, señaló que en la cosecha 2024-2025 el kilo de café cereza debió pagarse en promedio a 24 pesos, pero apenas alcanzó los 16.
La diferencia significa una pérdida de alrededor de 2 mil pesos por tonelada para el productor, lo que representa un tercio menos de sus ingresos.
Los cafetaleros responsabilizan a empresas como Amsa, La Laja, Tomari, Merino, Aresca, California y filiales de corporaciones internacionales, a las que acusan de imponer precios castigados y actuar de forma oligopólica.
Afirman que esta presión se intensificó tras el rumor de un arancel del 25% al café mexicano de exportación —que finalmente no se aplicó—, pero que sirvió de argumento para descontar pagos a los productores.
El señalamiento más severo recae sobre Nestlé, que opera en Coatepec y que, de acuerdo con los cafetaleros, mantiene un monopolio del café soluble en México con cerca del 60% del mercado.
La compañía estaría privilegiando la importación masiva de café verde Robusta, principalmente de Brasil y Vietnam, de menor calidad y precio, desplazando al café mexicano en el consumo nacional.
El Robusta importado, explican, se utiliza en productos como cafés solubles y capuchinos con bajo contenido real de café, complementados con harina de maíz, saborizantes y endulzantes artificiales.
“Con precios más bajos del Robusta, Nestlé reduce costos y presiona a la baja el valor del café mexicano, poniendo en riesgo nuestra viabilidad”, advirtieron.
La Comisión pidió la intervención directa del secretario de Economía, Marcelo Ebrard, para frenar lo que consideran abusos comerciales, regular las importaciones y garantizar que las grandes corporaciones paguen precios justos a los productores nacionales. “No pedimos favores, exigimos condiciones que permitan seguir cultivando café y viviendo de él”, sentenciaron.

