Redacción Sie7eDíasNoticias
Xalapa, Veracruz. Lo que para muchos era solo un bar concurrido por beodos de costumbre, terminó siendo el centro de operaciones de una banda criminal. Desde ahí, “Las Goteras” y su líder, el propietario del lugar, ponían el dedo a sus víctimas.
Apenas el domingo 13 de julio, la Fiscalía General del Estado confirmó la detención de cinco personas señaladas como integrantes de “Las Goteras”, grupo delictivo responsable del asesinato del proyectista de la Comisión Estatal de Atención y Protección de Periodistas (CEAPP), José Antonio Miranda García, y de múltiples ataques más en la capital veracruzana.
Al frente del grupo estaba Ángel “N”, propietario del bar “El Mixteco”, ubicado en la avenida Enrique Hernández Castillo 414, en la colonia Rafael Lucio. Un lugar de clientela fija, copas baratas y luces bajas, donde —según investigaciones oficiales— se ejecutaba una dinámica repetida: drogar, despojar y abandonar a sus víctimas.
El nombre de la banda no es gratuito. El método era sutil pero devastador: una bebida adulterada, una charla seductora, y luego el despojo. Dinero, relojes, tarjetas, celulares. A veces, incluso, la dignidad. Y en el caso del proyectista, la vida.
Aunque ya hay cinco personas detenidas —Ángel “N”, Lizeth Dinali “N”, Ana María “N”, Esther Berenice “N” y César Ángel “N”— la FGE advirtió que la investigación sigue abierta y que habrá más aprehensiones. También hizo un llamado a quienes hayan sido víctimas y no lo denunciaron por vergüenza, miedo o desconocimiento, a presentarse y colaborar. La lista de agraviados es larga, según reconocen fuentes oficiales.
Las y los imputados enfrentan cargos por homicidio doloso calificado, tentativa de homicidio y robo agravado. Actualmente se encuentran presos en el Reclusorio de Pacho Viejo, en espera del proceso judicial correspondiente.
Este caso sacude no solo por su brutalidad, sino por el entorno en el que germinó: un bar popular convertido en coto de caza, en pleno corazón de Xalapa.
Las autoridades piden colaboración ciudadana: testimonios, denuncias, datos. Cada caso puede ser la pieza que falta para entender hasta dónde operaron “Las Goteras”.

