“Espérense, por favor, no vayan a abusar”: Nahle enfrenta tensión por tarifas de taxis en rueda de prensa

Xalapa, Veracruz. La sala de prensa de la Coordinación General de Comunicación Social, en Palacio de Gobierno, se convirtió este lunes en el escenario de una conferencia que se salió del libreto. El tema de las tarifas de taxi en Veracruz desató un momento incómodo para la gobernadora Rocío Nahle García, quien, visiblemente contrariada por la insistencia de los reporteros, terminó lanzando un llamado enfático a los transportistas:

“Espérense, por favor, no vayan a abusar.”

La rueda de prensa arrancó con temas previstos, pero pronto viró hacia uno de los asuntos más sensibles en las últimas semanas: el cobro irregular de tarifas en el servicio de taxi, especialmente en ciudades como Xalapa, Veracruz y Coatzacoalcos, donde los usuarios han denunciado cobros de hasta 50 pesos por trayectos cortos sin ninguna base legal.

Cuando una reportera cuestionó cuánto debe pagar hoy un ciudadano al abordar un taxi, la gobernadora —que ya había escuchado el tema en varias ocasiones— respondió en tono tajante:

“Sí, ya, bueno, ya comentamos.”

Y después, con voz más elevada, soltó:

“Fíjese bien lo que le estoy diciendo: en este momento yo no puedo decir 5 pesos o 10 pesos.”

La respuesta evidenció una tensión creciente. En medio de frases entrecortadas y respuestas que parecían más una defensa que una explicación, la mandataria trató de ordenar el mensaje: aseguró que el gobierno trabaja para publicar un nuevo ordenamiento tarifario, con un tablero actualizado que fije precios claros y con base legal. Prometió que este estará listo en una semana.

“No estamos hablando de que va a haber incrementos”, dijo. “Hay tarifas que traen 40, 50 pesos en Xalapa. Hay tarifas en Veracruz que están en 30, o en Coatzacoalcos que están en 50. Pero esas no están regularizadas.”

Nahle se refirió a las tarifas “por perímetro” que existían antes —cuatro zonas diferenciadas—, y lamentó que hoy el cobro se haga sin regulación, generando incertidumbre y molestia ciudadana. Reconoció también que el tema se les salió de control:

“Sale el tema, ya habíamos tenido dos, tres quejas de ciudadanos… y hay que atenderlo.”

La improvisación en las respuestas, los cambios de tono y las frases sueltas dejaron entrever que el tema sacó de balance a la mandataria, acostumbrada a controlar el ritmo de sus intervenciones. Aunque cerró con un mensaje conciliador, el mensaje quedó claro: no hay tarifas vigentes ni control sobre lo que se cobra hoy en las calles.

El llamado a los taxistas fue más una súplica que una instrucción:

“No vayan a abusar. Las distancias del último perímetro son las más caras y es la gente más necesitada”, insistió. Con la promesa de que en ocho días habrá definiciones, la conferencia terminó como empezó: con más preguntas que respuestas.

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