Xalapa, Veracruz. A una semana del cierre de instalaciones del Colegio Preparatorio de Xalapa Diurno —ocasionado por inconformidades tras la destitución de su exdirector—, el personal docente, administrativo y de servicio ha expresado su postura: la prioridad debe ser el bienestar y la continuidad académica del estudiantado, por encima de los conflictos particulares.
En medio del clima de tensión que ha polarizado a la comunidad escolar, trabajadores del plantel hicieron llegar a esta redacción una carta pública en la que afirman estar cumpliendo sus labores en sedes alternas, pese a las condiciones adversas impuestas por la toma del inmueble.
Subrayan que su principal preocupación es no entorpecer el cierre del ciclo escolar y garantizar que los trámites esenciales —como la emisión de certificados de sexto semestre y la conclusión de evaluaciones— se realicen en tiempo y forma.
“Podríamos permanecer como simples espectadores”, señalan, “pero hemos decidido, de manera libre y voluntaria, aplicar exámenes y realizar los trámites administrativos correspondientes para agilizar su entrega”. En ese sentido, recuerdan que los certificados permitirán a los egresados inscribirse en universidades, por lo que un retraso institucional podría poner en riesgo sus futuros académicos.
En el documento también se posicionan respecto al proceso de designación de la nueva dirección escolar, asegurando que esa decisión recae únicamente en las autoridades educativas y en el propio personal del colegio.
Rechazan lo que consideran intromisiones externas por parte de familias o sectores de la comunidad estudiantil, y recuerdan que durante años han respaldado los nombramientos institucionales, lo que ha permitido mantener un ambiente laboral armónico.
“El paso de nuestros alumnos e, indirectamente, de sus familias es efímero”, expresan, “mientras que nosotros permanecemos aquí, pues este es nuestro centro de trabajo, del cual hemos sido desplazados”.
La carta también lanza un llamado a detener la polarización y a reconstruir el tejido comunitario del Colegio, reconociendo el deterioro en las relaciones internas. “No podemos educar desde la intolerancia ni el resentimiento”, advierten, apostando por la tolerancia, inclusión y respeto como pilares fundamentales.
Finalmente, hacen un exhorto directo a quienes mantienen cerradas las instalaciones: liberar el plantel para no seguir afectando a estudiantes de los turnos diurno, vespertino y mixto, respetar el proceso institucional en curso y permitir que el personal pueda concluir con sus responsabilidades escolares.

