El senador incómodo —como él mismo se ha ganado a pulso ese título— Manuel Huerta Ladrón de Guevara no se ha mantenido al margen de la elección judicial en Veracruz. Faltaba más. Hasta él tiene su lista de favoritos para meter mano en el Poder Judicial del Estado.
Sus cartas están sobre la mesa: la magistrada en funciones Rosalba Hernández Hernández, quien busca reelegirse en la Magistratura Constitucional, y Jonathan Máximo Lozano Ordóñez, aspirante a una magistratura en la misma materia. A ambos ya se les ha visto en reuniones promovidas por la estructura huertista allá en Martínez de la Torre. ¿Coincidencia? Claro que no.
Porque si algo define a esta elección judicial es la coreografía de las alianzas. Ahí donde se cruzan trayectorias y expedientes. Máximo Lozano, por ejemplo, no es ningún improvisado: viene del panismo yunista, ese que lideró Miguel Ángel Yunes Linares con mano dura. Pero ahora, curiosamente, camina de la mano de Huerta, quien desde el Senado ha aplaudido cada decisión de Morena, incluso la controversial integración de Miguel Ángel Yunes Márquez al movimiento.
¿Será que la gobernadora Rocío Nahle García ya se dio cuenta que los Yunes también están metidos —y bien acomodados— en la elección judicial?
Mientras tanto, la democracia…
Esa, como siempre, pintada en la pared.

